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sábado, 25 de mayo de 2013

Sangre indígena, hombres salvajes

Piel morena, oscura, candente, torso denudo, pantalones gastados, militares y con mirada asesina. Suena bien, no? No es fantasía, son hombres que aunque no lo crean existen en nuestro país pero nos negamos a verlos.

Ese hombre macho, pero macho, macho. Musculoso, no de gimnasio sino porque la genética se encarga de hacer lo suyo. Al menos en Rapa Nui se encuentran de éstos, hombres que irradian hormonas ante cualquier damisela, y claro, si hasta las señoras de los sectores más altos del país llegan a esta Isla, casi afrodisíaca, y buscan encamarse con alguno a cambio de un par de lucas. Cuentan las malas lenguas isleñas que dichas señoras se los pelean.

Y como no, si basta con verlos y es una explosión de feromonas que sin pensarlo te llevan a su cama sin previo aviso, la rudeza, la posesión que ejercen ante la mujer y esa conducta de macho alfa son cosas que no se ven muy seguido.
Pero claro, esa sangre salvaje, sensual y sexual debe tener sus defectos, y claro, el machismo explota tanto como sus feromonas, te posee y no dudes en decirle que no, mejor di si, si no quieres terminar con un hematoma, así de rudos, quizás por eso el apellido “Manu-Tomatoma”.



Pero no son los únicos. Los mapuches no se quedan atrás, esa sangre indígena que atrae a finas y elegantes mujeres provocan esas ganas de verlos a torso desnudo, sólo con pantalones, con un cintillo de lonko y sobre un caballo corriendo por los bosques del sur del Bío Bío.

Calientes por naturaleza, o cálidos de sangre, machos alfa every were que hacen de sus miradas una cascada de escalofríos en quienes gustan de las pieles más oscuras. Sinónimo de calor, sudor y sexo. Y aunque muchas nieguen la atracción fatal y sexual que provoca la sangre indígena, saben que en el fondo el hombre salvaje puede producir estragos. O no recuerdan al famoso “Nahuel” de una teleserie? Personaje o no, su papel de mapuche no pasó desapercibido y es que ya su nombre, que en mapudungún significa “León”, estaba en boca de las más finas señoritas.

Les guste o no, nuestros antepasados hicieron un trabajo de joyería y es que sea Rapa Nui o Mapuche, hay que destacar que nos sólo nos heredaron la cultura y su historia, sino también los hombres más sexuales y hormonales del país, y lo mejor, es Made In Chile, señores.


miércoles, 13 de febrero de 2013

La distinguida esposa y la mejor amante


Llega el 14 de febrero y con ello el desfile de parejas salpicando amor, globos rojos, flores, chocolates, peluches (¿aún se regalan peluches?) en fin, regalos típicos y poco originales de alguien que de seguro no se dio mucho tiempo para elegir.
Casados, convivientes, ponientes (ah no esos no celebran nada pues, amigos con ventaja, nada que ver, cero compromisos, cero fechas, amor libre, ya ok). Sigamos, parejas por las calles, en los parques, en las bancas, en el pasto. Parejas everywere.

Pero, ¿quién piensa en los amantes? Esos que desean pasar el día juntos pero él debe pasarlo con su distinguida esposa. Por ende, la “otra” debe quedarse mirando por la ventana la lluvia caer, y es ahí cuando suena de fondo la gran Ana Gabriel con su famoso “..cuánto daría por gritarles nuestro amor. Decirles que al cerrar la puerta nos amamos sin control..” y sigan ustedes con el coro..

Sí, porque ellas muy amantes pueden ser pero también tienen el mínimo derecho de ser agasajadas pues, o creen que las horas de sexo desenfrenado a la hora que sólo él “puede” es porque una no tiene nada más que hacer?
Y claro, una en silencio debe esperar, quizás exigir o simplemente morderse la lengua. Yo creo que lo más tortuoso es pensar las 24 horas del 14 de febrero en aquella escena donde el susodicho llega con las flores a la casa, se las da a la distinguida esposa, le da un beso, mientras, ella le tiene una rica cena, con el florero de rosas rojas que combinan con el mantel. Tan distinguida ella.



Lo cierto es que cuando la noche baja, caen con ello los recuerdos de aquel amante. Exista o no aún. Pues si anda de vacaciones en familia por supuesto no da señales de vida o con suerte, un mensaje de cortesía que en el fondo no dice nada. Y claro, cómo le vas a escribir tú, nada que ver. Qué desatino. Es ahí cuando ya ni sabes lo que eres, si sigues siendo la amante o te mandaron sutilmente a la mierda “por vacaciones”. Ah, porque lo más probable es que finalizado su descanso regrese como si nada.

Pero no importa, mientras a la distinguida esposa la llena de chocolates para el aniversario o para San Valentín, las amantes nos comemos los recuerdos, los momentos y las palabras. Al fin y al cabo no seremos nosotras las que terminemos engordando. Viendo el vaso medio lleno. (Aunque en realidad quisieras que sea un jarrón para lanzárselo con todo a ese tal cupido por poner sus flechas donde no debe). Alguien debería hacerlo, en el nombre de todas nosotras. Mientras, Ana Gabriel sigue sonando de fondo y la lluvia no para.

martes, 12 de febrero de 2013

Fantaseando en la fila


Creo que de un tiempo a esta parte los "touch and go" se han transformado en una de las cosas más entretenidas de mi vida. Y no digo que sea algo que hago cada vez que puedo o con quien se me cruce por delante, se equivoca, esas cosas se hacen siempre cuando una QUIERA y no cuando PUEDA.
Quién no ha soñado o imaginado cosas en la calle, en el metro, la micro, la fila del banco, la consulta del doctor o donde la mente se concentra en una sola cosa: un encuentro casual con un desconocido y donde uno menos lo imagina.


Pero este desconocido tampoco es cualquier pelagato que de califa te mira degeneradamente y termina causándote repudio. Si no, que imaginamos a ese hombre con pinta de rudo, de brazos fuertes que al verlos inevitablemente te imaginas una arrinconá por ahí y con su buen agarrón, con buen perfume (porque el olor a piel no calienta a nadie y el perfume todo el rato), con la buena camisa para desabrochar, el jeans medio ajustado y un tanto despeinado para terminar de chasconearlo como corresponde.


Imaginas que lo ves llegar a donde estás, cruzada de miradas, sonrisas varias pero discretas, algún gesto técnico y al ataque. Son parte de alguna fantasía digo yo, pero lo cierto es que muchas seríamos felices con una aventura como ésta, o para las más cartuchas se convertiría en la historia de sus vidas, historia que seguramente a muchas de esas “aritos de perla” les quedaría gustando como en alguna oportunidad me pasó a mí y que ahora me tiene escribiendo y contando las cosas obscenas o revelando lo que pasa por mi mente cuando no estoy pensando en el trabajo.


Y si, cuando era “más joven” esos aritos de perla que usaba pasaron de pronto a extraviarse “por dar la pasá” y fue entonces cuando me di cuenta que la vida era una sola y no por cartucha iba a dejar pasar las cosas buenas que tiene la vida, digo yo.


Eso sí, la fantasía y todas esas cosas ricas y pasionales que están de lo mejor en tu mente se pegan el porrazo de la vida cuando te percatas que es tu turno y que el cajero del banco es el típico guatón, viejo, con cara de “puta la hueá” y que ni siquiera te dice “buenos días” porque quiere irse luego para la casa. Y es ahí cuando piensas: seguirá siendo una fantasía animada de ayer y hoy.. (y si tienes mala suerte, quizás de mañana también). Porque claro, ese hombre rudo, apuesto, de camisa, con mirada desafiante sólo existe en las películas de acción. Donde realmente hay acción. Y de la buena.